viernes, 28 de febrero de 2014

Tandem, Ars in Vitro 2010

Con viñas muy viejas (de más de 50 años) de Viura y verdejo, al 50%, Vidal Soblechero elabora en Rueda este vino blanco, que se desmarca de la tendencia generalizada en la zona de los vinos exuberantes y tropicales. Prescindiendo de la fermentación maloláctica para conservar la frescura y de las levaduras exógenas, Amarre Cepas Viejas posee una gran personalidad, con rica expresión de fruta blanca y hierbas del monte y una distintiva punta de mineralidad.

Ficha:
Navarra


PVP 4,90 €

lunes, 24 de febrero de 2014

Carpaccio de frutas con almíbar y granos de pimienta rosa


Ingredientes:

Melón catalup
Kiwi
Naranja
Azúcar
Canela
Agua
Cáscara de limón y naranja
Hoja de gelatina
Pimienta rosa

Preparación:

Pelamos la fruta y la cortamos muy fina y la colocamos en el plato.

Almíbar: en un cazo, agua, azúcar, rama de canela, cáscara de limón y naranja. A cocer, hasta que tome cuerpo. Le añadimos la pimienta rosa y la gelatina ya deshidratada. Lo dejamos enfriar a temperatura ambiente y lo echamos sobre la fruta.

Juan Pedro Lorero

(Jefe de cocina)

viernes, 21 de febrero de 2014

Amarre Cepas Viejas 2012

Con viñas muy viejas (de más de 50 años) de Viura y verdejo, al 50%, Vidal Soblechero elabora en Rueda este vino blanco, que se desmarca de la tendencia generalizada en la zona de los vinos exuberantes y tropicales. Prescindiendo de la fermentación maloláctica para conservar la frescura y de las levaduras exógenas, Amarre Cepas Viejas posee una gran personalidad, con rica expresión de fruta blanca y hierbas del monte y una distintiva punta de mineralidad.

Ficha:
Rueda


PVP 6,60 €

lunes, 17 de febrero de 2014

¿Por qué el azúcar de feria parece algodón?

El célebre algodón rosado tan presente en todas las ferias y tan ligado a la infancia no es más que una madeja de finísimos hilillos de azúcar coloreado.


Para obtenerlo, se vierte el azúcar y el colorante rosa en un recipiente circular con una gran cantidad de minúsculos agujeros que gira sobre una fuente de calor. El calor derrite el azúcar, que pierde su estructura cristalina hasta hacerse amorfo. Por efecto de la fuerza centrífuga, sale despedido a través de los orificios en forma de filamentos, semejantes a hilos de algodón, que al enfriarse se solidifican y pueden recogerse en el ovillo.


Un dato curioso es que a pesar de lo voluminoso que es, su contenido calórico no es alto, pues no es más que una vaporosa cucharada de azúcar disuelta en una gran madeja de aire.